La amenaza terrorista resurgió en París en el primer aniversario de la masacre del Charlie Hebdo con el ataque frustrado de un hombre armado con un cuchillo, que fue abatido por la policía, contra una comisaría en un barrio del norte de París.
"Nunca, desde hace décadas, la misión (de las fuerzas del orden) ha sido tan necesaria y exigente, porque el terrorismo no ha dejado de hacer pesar sobre nuestro país una amenaza terrible", subrayó el presidente francés, François Hollande, en un homenaje a los agentes.
Al tiempo que el líder galo pronunciaba estas palabras a las 11.30, para coincidir con la hora del ataque al semanario, un joven de 20 años y origen marroquí, según los medios franceses -aunque oficialmente aún se ignora su identidad-, blandió un cuchillo y gritó "Allahu Akbar" ("Dios es el más grande") antes de ser abatido por un agente, según las autoridades.
El joven había jurado lealtad al líder del Estado islámico (EI), Abu Bakr al Baghdadi, según fuentes próximas a la investigación.
En primer momento se pensó que el hombre portaba un cinturón de explosivos, extremo que se descartó posteriormente.