La réplica se situó el epicentro del temblor del lunes, en el distrito de Weichuan, y por el momento se desconoce si ocasionó víctimas, informó la agencia oficial, Xinhua.
Rescate.
Los equipos de rescate continuaban ayer removiendo los escombros del terremoto que el lunes azotó el suroeste de China, una tarea "desalentadora", en palabras del presidente chino Hu Jintao, la de sumar pocos milagros y muchos muertos.
Cuatro días después del seísmo las autoridades calculan que quedan todavía 14,000 personas atrapadas en los escombros.
Las últimas cifras oficiales ofrecidas ayer por el vicegobernador de Sichuán, Li Chengyun, sitúan en más de 21,500 los muertos en sólo en esa provincia.
Un contingente de 84,000 militares y 42,000 paramilitares rastrea el radio de 100 kilómetros en torno al distrito Beichuan, epicentro del temblor, con la esperanza de hallar supervivientes, posibilidad considerada escasa pasadas las 72 horas posteriores al seísmo.
Consecuencias.
El Instituto Nacional de Meteorología anunció que las temperaturas subirán en los próximos días, circunstancia que obliga a los 32,000 profesionales sanitarios que operan en Sichuán a extremar la prevención de posibles epidemias.
"La tarea es ardua y el tiempo apremia", sentenció Hu, quien aterrizó en Sichuán para coordinar y alentar sobre el terreno a unos equipos de rescate que han prometido no rendirse mientras se escuchen gritos bajo los inmuebles derruidos.
Indignados.
Las autoridades chinas se esforzaban ayer por explicar a indignados ciudadanos por qué tantas escuelas se desplomaron a causa del mortífero terremoto de esta semana, y prometieron culpar a todos los responsables de la construcción precaria de los edificios.
En un inusual diálogo en vivo con el público, se reveló que nada menos que 6,898 escuelas resultaron destruidas, sin contar con las de las zonas más afectadas de Wenchuan y Beichuan.
"Si existen problemas de calidad en los edificios escolares, castigaremos severamente a los responsables y daremos al público una respuesta satisfactoria", dijo el viernes Han Jin, del ministerio de educación.