La Corte Suprema de Justicia de Costa Rica rechazó hoy un recurso de amparo de una organización ambientalista que mantenía paralizada desde 2008 la construcción de una polémica mina de oro a cielo abierto en el norte del país, cerca de la frontera con Nicaragua.
La Sala Constitucional del organismo declaró "sin lugar" al recurso y dio vía libre a la construcción de la mina Las Crucitas por parte de la empresa Industrias Infinito, subsidiaria de la compañía canadiense Vanessa Ventures, indicó el tribunal en un comunicado.
El proyecto, que se encuentra paralizado desde octubre de 2008 cuando fueron presentados los recursos, pretende la extracción de al menos 700.000 onzas de oro en sus diez años de permiso (unas 19,8 toneladas), lo que generaría a la empresa unos 800 millones de dólares.
En opinión del representante de la organización ambientalista Unión Norte por la Vida, Edgardo Araya, que presentó en octubre de 2008 el recurso, la decisión hace que hoy sea un "día triste, de luto para un país que se dice amante de la naturaleza y protector de sus recursos naturales".
Araya adelantó que las organizaciones ambientalistas realizarán una reunión en las próximas horas para definir las acciones a seguir y estudiar todos los alcances del fallo.
En el recurso la entidad cuestionaba un decreto ejecutivo firmado por el presidente Óscar Arias en el que declaraba de "conveniencia nacional" la mina.
Según Unión Norte por la Vida, ésta contaminará aguas, afectará el hábitat de la especie de árbol almendro amarillo y la lapa verde, ave en peligro de extinción, y que carecía de algunos requerimientos ambientales.
La Corte consideró "con base en los estudios acreditados en el expediente (...) que las presuntas violaciones aducidas por los recurrentes difieren de los criterios técnicos aportados, los cuales validan la ejecución del proyecto minero sin afectación negativa para el ambiente".
La mina ha recibido todos los permisos del Gobierno para su funcionamiento, mientras que sus opositores indican que para cavar tajos y extraer el oro se requiere la tala de 192 hectáreas de bosque, a lo que Industrias Infinito responde que tiene un plan de reforestación para la zona.
El proyecto también enfrenta la oposición del Gobierno de Nicaragua, que se ha mostrado preocupado por la cercanía de la mina con su frontera y con el río nicaragüense San Juan.