Los laboratorios farmacéuticos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) fueron cuestionados por el Consejo de Europa como impulsores de una alerta desmesurada sobre los riesgos de la gripe A (H1N1).
La enfermedad no parece haber sido tan severa como había pronosticado la OMS. Los primeros casos de la nueva gripe se detectaron el 11 de abril de 2009 en el estado mexicano de Veracruz y la primera muerte confirmada fue la una mujer del estado de Oaxaca, el 13 del mismo mes.
Los reproches a la actuación de la OMS quedaron de manifiesto en sendas audiciones públicas organizadas por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE), en las que se criticó también la actuación de los expertos que aconsejan a la organización, a muchos gobiernos y a los medios de comunicación.
"Hubo una manipulación" y "una puesta en escena" por parte de la OMS, denunció la eurodiputada ecologista francesa, Michle Rivasi, invitada a esa sesión en la que dijo que la de la gripe A fue "la crónica de una pandemia anunciada" que escondía el interés económico de la industria farmacéutica.
Rivasi recordó que los laboratorios impusieron a los Gobiernos un precio hasta 10 veces mayor por las vacunas contra la gripe A que el que tienen las de la gripe estacional y alertó de que, si sale adelante la propuesta de la OMS de financiarse a partir de la venta de vacunas, "no va a haber una pandemia anual, sino veinte".
El experto en enfermedades infecciosas y miembro de la Academia Francesa de Medicina, Marc Gentilini, se quejó de que la OMS no sólo "se equivocó" al comparar esta epidemia con la de la gripe española de 1918, sino que "toda la organización estuvo movilizada por este problema" en detrimento de otros a los que se dedica mucho menos dinero y que causan muchos más muertos. Citó como ejemplo la malaria (un millón de víctimas al año).