Al menos un tercio de las infidelidades confesadas por unos 1,000 italianos de entre 20 y 60 años es cometida entre las 12:30 del mediodía y las 2:30 de la tarde, según un estudio publicado por la revista de psicología Riza Psicosomática.
La publicación reconoce que quienes disponen de dos horas para el almuerzo son los más "afortunados"; los demás "se organizan como pueden en el coche aprovechando que las oficinas se vacían" y recurren incluso a "los baños de los restaurantes" para concretar el encuentro íntimo.
Los compañeros de trabajo son los que llenan las fantasías sexuales de los italianos: ocho de cada 10 tienen la tentación de ponerlas en práctica, en tanto sólo uno de cada diez adúlteros se siente culpables.
El primer dato significativo del estudio se refiere a las tentaciones, ya que casi todos los italianos serían víctimas de ellas, aunque de manera diversa: el 29% la siente a menudo; el 43% de manera frecuente, el 17% cada tanto y el 9% raramente piensa en ser infiel.
Según el estudio, uno de cada dos italianos afirmó haber resistido tenazmente a la tentación, mientras un 36% confesó haber cedido y traicionado a su pareja en el último año.
El 29% de los que concretaron el adulterio aprovechó para ello la pausa del almuerzo, el 26% lo hizo durante el horario de trabajo y un 11% en cambio dijo preferir hacerlo cuando está lejos, de viaje, ya sea por trabajo o de vacaciones.
Traicionar a la pareja, sin embargo, aún da miedo a casi la mitad de los italianos (48%), indica la publicación.