El Papa Benedicto XVI dijo que la Iglesia puede ser criticada por sus errores, en su homilía pronunciada ante 700, 000 jóvenes congregados en la explanada Marienfeld (Colonia) en las Jornadas Mundiales de la Juventud.
Al mismo tiempo, aseguró que se puede criticar mucho a la Iglesia y que incluso Dios lo ha reconocido, "es una red con peces buenos y malos, un campo de trigo con cizaña".
En este sentido, dijo, su predecesor Juan Pablo II pidió perdón por el mal causado en el transcurso de la historia por las palabras o los actos de hombres de la Iglesia, aunque eso ha ayudado a ver nuestra verdadera imagen y exortó a los jóvenes a que entren en el campo de los buenos, del trigo.
El Papa, condenó los totalitarismos y afirmó que no son las ideologías las que salvan al mundo, sino sólo Dios, "el garante de lo que es verdaderamente bueno y auténtico".
Benedicto XVI denunció también que muchos hablan de Dios, pero que en su nombre predican el odio y practican la violencia.
El Pontífice llegó ayer en la tarde a la explanada de Marienfeld, a 27 kilómetros de Colonia, para reunirse con decenas de miles de jóvenes en la tradicional Vigilia, considerada el momento cumbre de la Jornada Mundial de la Juventud.
Tras ser saludado por los obispos asistentes a esta XX JMJ, el Pontífice subió al "papamóvil", en el que recorrió la explanada entre los jóvenes, que le aclaman con el ya clásico "Benedicto, Benedicto" y "Viva el Papa".
Entre los muchachos se encuentran unos 50, 000 españoles y miles de latinoamericanos, que ondean centenares de banderas de sus países.
La Vigilia comenzó con la entrada de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud, entregada por Juan Pablo II a los jóvenes en 1984 y que desde entonces ha recorrido todo el mundo, que fue colocada en la parte superior del altar, levantado en una colina.
La cruz fue portada por ocho jóvenes. Otros muchachos, detrás, portaron un gran icono de la Madre de Dios.
Benedicto XVI se acercó a la cruz para venerarla, después el Obispo de Roma bendijo una campana que ha sido bautizada con el nombre de "Juan Pablo II".
En el altar se colocaron 27 columnas iluminadas, que representan las 27 diócesis de Alemania.
Alrededor del altar se encendieron más de 12, 000 velas, que crearon un gran efecto escénico en la "Fiesta de la Luz", mientras se le presentó al Papa la "luz de Belén", una llama encendida en la ciudad en la que nació Jesús.
La iglesia puede ser criticada por sus errores
El Papa condenó los totalitarismos y afirmó que no son las ideologías las que salvan al mundo, sino Dios.