La moda canina, que ignora la recesión y se globaliza, celebró su tercer encuentro anual en Nueva York con desfiles, actos de beneficencia y eventos de diseñadores y distribuidores del mundo entero.
En momentos en que las grandes tiendas padecen dificultades crecientes para vender ropa, calzados y carteras, con facturaciones en caída libre, los que apuestan a los animales domésticos están con viento en popa.
"Este año está marcado por el triunfo del metal, la chorrera y el color morado", dijo Kameron Westcott, estilista de 25 años llegada especialmente de Dallas (Texas, sur) junto a su madre y Louis, un yorkshire terrier de 5 años que asoma la cabeza de un bolso Louis Vuitton, vestido con una capa y una camiseta de satén azul.