La temporada de huracanes del año pasado fue particularmente intensa y uno de esos ciclones, el "Katrina", arrasó a finales de agosto los estados de Luisiana, Misisipi y Alabama después de pasar por el estado de la Florida.
Ese huracán, de categoría 5 y la más alta en el sistema de medición Saffir-Simpson, causó la muerte de más de 1.300 personas y rompió los diques de contención de la ciudad de Nueva Orleans que resultó en una 80% inundada.
Cuatro semanas después fue seguido por el huracán "Rita" que también se abatió sobre la misma región e incluyó al estado de Texas.
Según la agencia espacial, la pronosticada ausencia del fenómeno climático "es una buena noticia, porque normalmente La Niña tiende a aumentar la actividad de los huracanes en el Atlántico y a reducirla en el Pacífico".
David Adamec, oceanógrafo del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, dijo que las temperaturas que se registraban hasta abril eran normales y las de la superficie marina no habían influido para que la atmósfera responda "como lo hace La Niña".
Para que La Niña tenga un efecto en la temporada de huracanes, tendría que manifestarse durante un tiempo más prolongado en la temporada de agosto y septiembre, cuando ocurre el nacimiento del mayor número de huracanes.
La Niña nace en el Pacífico (como el fenómeno de El Niño que se manifiesta al finalizar el año), su aparición influye en la situación meteorológica del Atlántico debido a las modificaciones del viento.
Las temperaturas, vientos y precipitaciones son vigiladas estrechamente por el Centro de Pronósticos Climáticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
La NASA indicó que esto se deberá a otras condiciones ambientales como las reinantes en la zona de las Bermudas y temperatura más elevada en las aguas del Golfo de México.