Weiss precisó que en el informe se han tenido en cuenta dos tipos de radionucleidos, el yodo, de corta duración, y el cesio, activo a más largo plazo. En ambos casos, tanto las mediciones realizadas como los modelos de incidencia calculados no dan motivo, con la información de que se dispone a día de hoy, para temer aumentos estadísticos detectables en la aparición de tumores, aseguró el físico.
La ONU no ve riesgo de aumento de cáncer debido a radiación de Fukushima
Esa es una de las conclusiones de un informe que elabora el Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica (Unscear) y cuyo contenido preliminar fue adelantado hoy en Viena.
La ONU no espera un aumento de casos de cáncer por el accidente de la central atómica de Fukushima en 2011, aunque reconoce que el miedo a la radiación supone para la población una fuerte carga psicológica que puede derivar en enfermedades.
Esa es una de las conclusiones de un informe que elabora el Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica (Unscear) y cuyo contenido preliminar fue adelantado hoy en Viena.
Según Wolfgang Weiss, coordinador del equipo de autores del estudio, la masiva evacuación tras el accidente hizo que los niveles de radiación recibidos por la población fueran diez veces menores que si la población se hubiera quedado en la zona más afectada por las fugas radiactivas.
"Se redujeron las dosis a niveles que son tan bajos que no esperamos ver ningún aumento de cáncer en el futuro", indicó el físico alemán en un encuentro con un reducido grupo de periodistas.
Weiss precisó que en el informe se han tenido en cuenta dos tipos de radionucleidos, el yodo, de corta duración, y el cesio, activo a más largo plazo. En ambos casos, tanto las mediciones realizadas como los modelos de incidencia calculados no dan motivo, con la información de que se dispone a día de hoy, para temer aumentos estadísticos detectables en la aparición de tumores, aseguró el físico.
Weiss precisó que en el informe se han tenido en cuenta dos tipos de radionucleidos, el yodo, de corta duración, y el cesio, activo a más largo plazo. En ambos casos, tanto las mediciones realizadas como los modelos de incidencia calculados no dan motivo, con la información de que se dispone a día de hoy, para temer aumentos estadísticos detectables en la aparición de tumores, aseguró el físico.