La Policía británica tendría que hacerse cargo de las cuantiosas indemnizaciones que generarán los actos vandálicos extendidos en los últimos días por diversas ciudades inglesas, que superarán con creces los 100 millones de libras, en virtud de una ley de hace 125 años.
La norma de 1886 “Riots Damages Act” (“Ley de daños por disturbios”) especifica que las autoridades policiales deben compensar a las víctimas de los destrozos ocasionados por personas “reunidas de manera tumultuosa” que causen altercados.
En una declaración que recoge el diario “The Guardian”, Scotland Yard afirmó que “la Policía metropolitana no tiene reservados fondos específicos para cubrir esas contingencias, pero mantiene unas reservas para cubrir algunos gastos inesperados”.
La “Ley de daños por disturbios” de 1886 exige que las víctimas se pongan en contacto con las autoridades en los 14 días posteriores a los destrozos, por lo que los expertos han instado a los afectados a que lo hagan cuanto antes.
Tranquilidad.
El Reino Unido vivió una jornada de relativa calma, sin incidentes registrados hasta alrededor de la medianoche, mientras la tensión aumentó en la ciudad de Birmingham, después de que cuatro jóvenes murieran víctimas de los disturbios.
Los líderes locales de esta ciudad del norte de Inglaterra advirtieron de posibles represalias y conflictos raciales por la muerte de los tres jóvenes de origen asiático a causa de la violencia callejera.
A pesar de la ausencia de altercados en Birmingham, una ciudad patrullada esta por 1,000 policías, los medios británicos insistieron en el ambiente de tensión que se respira entre la comunidad musulmana después de la muerte tres de sus miembros.
Las víctimas de 20, 30 y 31 años, perecieron durante la segunda noche de disturbios en esa ciudad, al “tratar de proteger la propiedades” del barrio, según contaron testigos del suceso.
Los tres jóvenes perdieron la vida al ser atropellados por un vehículo en la zona de Winson Green, en esa ciudad del centro de Inglaterra.
La policía arrestó a un hombre de 32 años, al que está interrogando bajo la sospecha de asesinato.
Un día más, muchos de los comercios de las ciudades inglesas afectadas por la ola de violencia volvieron a cerrar.