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La prensa es un estorbo para el eje bolivariano

Los medios de comunicación en Venezuela, Bolivia y Ecuador enfrentan una amplia persecución por los mandatarios de esos países que consideran que van en contra de sus planes expansionistas.


El ataque a dos reporteros de la cadena de televisión Unitel, por parte miembros de una unidad élite de la Policía, por filmar la detención de un agricultor en pleitos de tierras con el Estado, es el más reciente incidente con los medios que han jalonado el mandato del presidente boliviano, Evo Morales, cuya alergia a los periodistas es compartida por sus aliados bolivarianos.

Otro hecho que se ha destacado en la última semana es el anuncio del Gobierno venezolano de clausurar 29 emisoras de radio, además de nuevas medidas contra la televisora Glovobisión.

A las medidas represivas se suma el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa, el cual ha amenazado a medios como Teleamazonas y a las radioemisoras con una posible cancelación de licencias.

 

En Nicaragua, el presidente Daniel Ortega no se queda atrás y recientemente arremetió contra los periodistas, acusándolos de servir “a los enemigos del pueblo”.

SIP reacción.
Ante estos hechos, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que agrupa a 1,300 publicaciones del continente, ha dado la voz de alarma.

“En los tres últimos años se está imponiendo un patrón de acoso sistemático a los medios independientes en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y, en menor grado, Argentina”, explica desde Bogotá Enrique Santos, presidente de la SIP.

 

“Los presidentes emplean contra ellos un lenguaje agresivo y beligerante, ligándolos a complots, minando su credibilidad.

Todo ello acompañado de medidas específicas para asfixiarles”.

Lo preocupante con Hugo Chávez y sus aliados, insiste la SIP, es que se han embarcado en una ofensiva de Estado contra la libertad de expresión.

 

Da la impresión de que la prensa estorba al Socialismo del Siglo XXI.

Los medios, afirman los dirigentes bolivarianos, responden a “intereses de la oligarquía y el imperialismo” y “tergiversan la realidad”.

Opiniones.
“En Venezuela, Ecuador, Bolivia o Nicaragua vivimos un proceso de polarización extrema, y es inevitable que eso se refleje en los medios”, asegura Marco Dipp, presidente de la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia.

 

Además, la falta de una oposición articulada y la fragilidad institucional han convertido a la prensa “en uno de los principales instrumentos de fiscalización del poder”. Y eso tiene sus riesgos.

“Claro que hay errores y excesos”, afirma Enrique Santos, pero son parte “de la dinámica de la libertad de información, de la lucha de opinión. Para eso están los instrumentos legales”.

Sin embargo, las acciones emprendidas por los mandatarios bolivarianos van mucho más allá de los roces tradicionales entre el poder y los medios, y apuntan a una estrategia de control de la información y limitación de la libertad de prensa.

Hechos.
Una estrategia que repite el mismo esquema: empieza con insultos y descalificaciones, sigue con agresiones físicas por parte de grupos de choque oficialistas (sobre todo en Venezuela, Bolivia y Nicaragua), acoso judicial, medidas de asfixia (como el reparto de pautas publicitarias o los impuestos al papel fijados en Ecuador) y el cierre de medios.

Simultáneamente, estos Gobiernos, denuncia la SIP, están conformando poderosas redes de prensa con fondos públicos para usarlos como aparato de propaganda.

Futuro.
En Bolivia se han registrado 90 agresiones a periodistas en los últimos nueve meses, señala Marco Dipp.

“De momento no hay leyes mordaza, pero el temor es que, después de las elecciones de diciembre, se incluyan en la anunciada reforma judicial”.

Morales ha suspendido las conferencias de prensa y sometido a escarnio público a algunos reporteros.

Nicaragua.
Daniel Ortega no se queda atrás. Según la SIP, el Gobierno ha concentrado pautas publicitarias en medios de comunicación pertenecientes a la familia del Presidente, además de recurrir a un poder judicial controlado por el sandinismo para asediar a los periodistas incómodos, como Carlos Fernando Chamorro.

Otra veces son las turbas oficialistas las encargadas de poner orden a base de asaltos y palizas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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