La confirmada llegada a Córdoba (Argentina) del presidente de Cuba, Fidel Castro, creó conmoción en la Cumbre del Mercosur, que se celebra jueves y viernes, con la participación de Venezuela como nuevo miembro pleno del bloque.
La presencia de Castro coincide con la preocupación social de los países del Mercosur, donde han llegado al gobierno dirigentes de similar orientación ideológica, de izquierda o progresistas, que han impulsado en sus países programas de reducción de la pobreza, en plena expansión en los últimos años.
El presidente cubano hablará el viernes durante la cumbre y posteriormente participará en un acto popular -junto a los presidentes venezolano, Hugo Chávez, bolivanio, Evo Morales, y seguramente el argentino, Nestor Kirchner- organizado por una universidad cordobesa, y para el que se anuncia un público multitudinario.
Organizaciones sindicales y sociales argentinas llenaron de carteles las calles de Córdoba, en plena región serrana, 700 km al oeste de Buenos Aires, para crear expectativa por la visita de Castro, Chávez y Morales, los tres mandatarios de más firme posición antiestadounidense.
Córdoba será escenario de manifestaciones y actos en reclamo de una mejor distribución de la riqueza en la región, de mayor atención a los jóvenes y a la educación, y de incentivos al desarrollo tecnológico.
El ingreso como miembro pleno al Mercosur de su actual asociada Bolivia, que se ha alineado en un eje antiimperialsita con Cuba y Venezuela, estará sobre la mesa de discusiones de la Cumbre, según anticipó el argentino Carlos Alvarez, presidente de la Comisión de Representantes del bloque.
El consejo de ministros comenzó el jueves la preparación del encuentro de los cinco presidentes del bloque -Néstor Kirchner, Luiz Inacio Lula da Silva de Brasil, Nicanor Duarte de Paraguay, Tabaré Vázquez de Uruguay y Hugo Chávez- a los que se sumarán como invitados Castro, Michelle Bachelet de Chile y Evo Morales.
El Mercosur intentará avanzar en la profundización de la integración, con liberalizaciones parciales del acceso a servicios y de la participación de las compras gubernamentales entre sus Estados parte, y el perfeccionamiento de la unión aduanera subregional.
Paralelamente, se buscarán mecanismos para poner énfasis en los aspectos sociales e instrumentar -con fuerte apoyo venezolano- la iniciativa de Vázquez durante la presidencia pro témpore uruguaya, de "llenar el Mercosur de ciudadanía", lo que el negociador argentino Alfredo Chiaradía definió como "un punto de inflexión" en la historia del bloque.
Otro tema instalado en Córdoba, en el marco de la Cumbre, será el conflicto argentino-uruguayo por la oposición de Buenos Aires a la instalación de dos fábricas de celulosa sobre el río Uruguay, en territorio del país homólogo, por su presuntamente alto nivel de contaminación ambiental.
Se esperaba que el canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, entregara a su colega argentino, Jorge Taiana, una propuesta para reabrir el diálogo bilateral, sin gran expectativa de superación del actual punto muerto, después de que la Corte Internacional de La Haya se pronunciara contra la postura de Buenos Aires.
Al finalizar la Cumbre, los presidentes Lula y Chávez se reunirán para continuar sus conversaciones sobre la construcción de un gigantesco ducto desde Venezuela hasta Argentina para suministrar gas natural venezolano y boliviano a todos los países de la región.