Como lo fueron en su día el maíz o el chocolate, y más tarde el tango, el bolero o la ranchera, las telenovelas, "esas desgarradas historias sobre las dificultades del amor", son ya un producto típicamente latinoamericano, la "marca de exportación" de una región entera frente al resto del mundo.
Conocida como "teleserie" en Chile, "teleteatro" o "tira" en Argentina, "seriado" en Colombia y "culebrón" en Venezuela, lo cierto es que este género televisivo "logró cohesionar América Latina" para convertirse en uno de sus distintivos a lo largo y ancho de todo el planeta.
El sentido del melodrama nace y se reinventa constantemente en la imaginación del venezolano Alberto Barrera Tyszka, escritor y guionista de telenovelas, "aunque no consumidor", para quien el éxito del género, más allá de las fronteras latinoamericanas, consiste en reconocer que, en el fondo, "todos llevamos dentro un ser muy cursi".
"Por eso se establece una conexión inmediata entre los protagonistas y los espectadores.