RESERVISTAS VUELVEN A CASA
- Los 57,000 reservistas israelíes movilizados para entrar en Gaza durante la operación “Pilar Defensivo” regresan a sus hogares, mientras retorna la normalidad en las ciudades atacadas por las milicias palestinas, con críticas al alto el fuego.
- El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reconoció el descontento en la población por la tregua.
La primera jornada de tregua entre Israel y las milicias palestinas transcurrió sin incidentes y en plena calma, mientras las partes se preparan para concretar los puntos más controvertidos del acuerdo alcanzado con la mediación de Egipto, entre ellos el alivio del bloqueo a la Franja de Gaza.
La fase inicial del acuerdo, la de cesar todas las hostilidades, la han cumplido a rajatabla, y ninguna de las partes ha denunciado violación alguna en las primeras horas desde que entró en vigor.
“Minutos después de entrar la tregua en vigor las milicias de Gaza dispararon tres cohetes, uno de los cuales fue derribado, pero desde entonces no ha habido lanzamientos”, dijo a última hora un portavoz militar israelí.
Por parte palestina tampoco hubo quejas y la población en la Franja aprovechaba la jornada para volver a la normalidad y cerrar las estadísticas de la ofensiva “Pilar Defensivo”.
Ashraf Al Qedra, portavoz del Ministerio de Sanidad en Gaza, dijo que los muertos se incrementaron a 164, dos más que al declararse la tregua anoche, y los heridos a cerca de 1,300.
Las dos nuevas víctimas mortales son una niña de 4 años y un varón de 19, cuyos cadáveres fueron encontrados entre los escombros de la casa, en Gaza capital, de la familia Dalu, que perdió el lunes a otros nueve miembros.
En Israel, un teniente de la reserva que había resultado herido de gravedad horas antes de entrar en vigor la tregua falleció en un hospital de la ciudad de Beer Sheva, lo que elevó las víctimas mortales a seis, cuatro de ellos civiles.
El número de heridos israelíes asciende a cerca de medio centenar, la mayoría de forma leve.
La ausencia de hostilidades ha permitido a las poblaciones a ambos lados de la frontera retomar algunas de sus actividades de rutina, regresar a los hogares destruidos para recuperar pertenencias o, simplemente, visitar a familiares y amigos heridos.