El Líbano amaneció sin presidente por vez primera en su historia y con numerosos soldados en las calles de Beirut. Además con un primer ministro, Fuad Siniora, que proclamó que su gobierno ostenta la autoridad y negó que el ejército se haya hecho cargo de la seguridad.
El presidente Emile Lahud abandonó el Palacio de Baabda sin dejar a nadie en su cargo ya que el Parlamento fracasó en su cuarto intento por elegirle un sucesor tras divergencias entre la mayoría y la oposición.
En caso de vacío constitucional, la Carta Magna prevé que es el Consejo de ministros quien debe asumir el poder, pero Lahud considera al actual gobierno de Siniora de "ilegal y anticonstitucional" tras la dimisión hace poco mas de un año de seis ministros de oposición.