Los 11 militares del Ejército de Turquía arrestados por tropas estadounidenses, en Suleimaniya (noreste de Irak), el pasado viernes, fueron liberados anoche, según fuentes oficiales turcas.
Los tres oficiales y los ocho suboficiales se encuentran alojados en un hotel de Bagdad, adonde habían sido trasladados después de haber sido retenidos en Kirkuk, a unos 100 kilómetros de Suleimaniya, el sábado, y hoy retornarán a esta última ciudad en un helicóptero del Ejército estadounidense, agregaron las fuentes.
La liberación de los 11 militares turcos pone fin a una crisis con una fuerte repercusión en Turquía, que ha afectado a las relaciones entre Washington y Ankara, y que se ha resuelto de forma rápida gracias a las acciones diplomáticas bilaterales para resolver el espinoso asunto.
El primer ministro turco, Recep Tayep Erdogan, mantuvo ayer en la mañana una conversación telefónica de media hora con el vicepresidente de EU, Richard Cheney, para pedir la liberación de los soldados, al igual que había hecho ayer el ministro de Exteriores, Abdulá Gul, con su colega estadounidense, Colin Powell.
Las autoridades turcas aseguraron que un comité bilateral analizará "a fondo" el origen y las causas del incidente. Según asegura el diario "Hurriyet", los soldados turcos están acusados de conspirar para asesinar al alcalde recién nombrado de Kirkuk, de etnia kurda, detalle que no ha sido confirmado ni desmentido por EU.
El Patriarca ortodoxo, Alexis II, ofició ayer una misa por las víctimas, mientras el Gobierno y el Ayuntamiento de Moscú asumieron los gastos de los tratamientos médicos y prometieron ayudas a las familias damnificadas.
Los atentados tuvieron lugar un día después de que Putin anunciara la convocatoria de elecciones presidenciales en Chechenia para el próximo 5 de octubre, para legitimar a las autoridades locales impuestas por el Kremlin.
En Moscú, el diputado liberal y ex viceprimer ministro Borís Nemtsov arremetió con duras críticas contra el llamado "plan de paz" del Kremlin para Chechenia, que en su opinión no hace más que maquillar una guerra que sigue sembrando odio y muertes.
"La tragedia chechena no está resuelta, sino arrinconada (...) Las elecciones presidenciales en Chechenia son una profanación, pues no habrá paz ni en esta república ni en el resto del país hasta que el poder no aborde con seriedad el arreglo", declaró. Mientras tanto, el presidente Vladimir Putin canceló un viaje a Uzbekistán y Malasia después de los atentados.
El Kremlin no aportó detalles sobre las razones de cancelación del viaje que debía comenzar ayer, pero se estima que es tanto para expresar la preocupación oficial sobre los ataques terroristas, como para evitar que se repitan las críticas de que el líder ruso es indiferente y distante en momentos de crisis.