U na corte federal apoyó las quejas de grupos en defensa de las libertades civiles, que habían calificados inconstitucionales las regulaciones que consideraban ilegal molestar a los peregrinos que participarían en la Jornada Mundial de la Juventud que el Papa Benedicto XVI celebra en Australia esta semana.
Las polémicas leyes permitían a la policía imponer multas a aquellos que, por ejemplo, se manifestaran mostrando preservativos en protesta por la posición católica frente a la contracepción o la homosexualidad, con penalizaciones que podían superar los 5,000 dólares.
Las medidas fueron calificadas de "innecesarias y repugnantes" y desafiadas en la corte federal por el grupo NoToPope (No al Papa), que planeaba distribuir condones en oposición a la postura de la Iglesia católica en temas como la anticoncepción, la homosexualidad y el aborto.
Finalmente, tres jueces invalidaron la normativa señalando que el Parlamento de Nueva Gales del Sur no pretende limitar hasta ese extremo la libertad de expresión de los ciudadanos.
Se espera que 500 mil peregrinos de todo el mundo acudan a esta Jornada, que inició el 15 y se extenderá hasta el 20.
La inauguración tuvo lugar en el muelle de Barangaroo, a orillas del océano Pacífico, donde se congregaron decenas de miles de peregrinos llegados de diferentes países de todos los continentes.
El acto comenzó con la llegada de una gran cruz de madera que jóvenes peregrinos transportaron hasta Sídney tras un viaje por todo el país y continuó con cánticos aborígenes, un saludo de bienvenida del primer ministro australiano, Kevin Rudd, y una misa oficiada por el cardenal de Australia, George Pells.
En la homilía Pells, envió un mensaje a los jóvenes para que desarrollen una misión evangelizadora no sólo en Australia, país donde sólo cinco de los 21 millones de habitantes son católicos, sino en todo el mundo.
"El llamado de Cristo es para todos los que sufren, no sólo para católicos o personas de otras religiones, sino especialmente para aquellos sin religión", dijo Pells.
Agenda papal.
El evento, de seis días, inició el martes, aunque el Papa no participó hasta ayer, cuando dirigió sus primeras palabras a los aborígenes por "las injusticias que han sufrido en un pasado",
Tras las visitas y entrevistas de rigor con los políticos locales y después de almorzar en privado, el Pontífice vivió los momentos más populares, cuando cambió su tradicional "papamóvil" por un barco para dar un paseo por la bahía de Sídney.
El barco, en el que viajaban unos 500 jóvenes y decenas de religiosos, entre ellos varios cardenales, fue escoltado durante los 45 minutos de travesía por seis helicópteros, decenas de policías en motos de agua y lanchas rápidas, y numerosos católicos que viajaban a su alrededor en un centenar de embarcaciones.
Las agencias de prensa no reportaron incidentes ayer.