Con el tiempo en contra, varias brigadas de mineros intentaban ayer alcanzar la galería de la mina "Západnaya", del sur de Rusia, donde creen que están sus 13 compañeros atrapados por una inundación que crece inexorablemente desde el jueves pasado.
Los mineros que, contrarreloj, perforan un túnel de enlace desde la mina "Komsomolskaya Pravda" a la "Západnaya", a unos 56 metros de distancia, saben que de su esfuerzo puede depender el hallazgo con vida del grupo cercado por el agua.
En esa mina de carbón de la región de Rostov, en la tarde del jueves quedaron atrapadas 46 personas a 700 metros de profundidad por la irrupción de millones de metros cúbicos de agua de un lago subterráneo que lindaba, pared con pared, con uno de sus túneles.
Sólo 40 horas después del accidente, el sábado por la mañana, eran localizados 33 mineros.
Sin embargo, la alegría del rescate pronto quedó ensombrecida por la ausencia de un grupo de mineros, técnicos y funcionarios de la mina, entre ellos el recién nombrado director del complejo, quien había bajado por primera vez a la "Západnaya" para familiarizarse con sus recovecos.
Putin, en sus primeras declaraciones públicas sobre el asunto que ha provocado un gran alboroto en las comunidades política y financieras, dijo ayer que no podían hacerse generalizaciones sobre el futuro de la privatización en Rusia por el arresto de Jodorkovsky.
"Pediría que se pusiera fin a las especulaciones y a la histeria sobre esto (posible desprivatizacion)", aseguró.
"Las víctimas eran habitantes de casas humildes, de cartón, eran dos hombres, les ganó el fuego y no pudieron salir", afirmó Gustavo Magallanes, jefe de información del Gobierno de Baja California, con sede en la ciudad de Mexicali.