En un gesto teatral en el comienzo de un juicio sin precedente a un cabecilla palestino, Marwan Barghouti elevó ayer sus manos esposadas y negó los cargos de que hubiese orquestado más de tres docenas de ataques contra israelíes. “Seguiré luchando hasta conseguir mi libertad’’, gritó.
Barghouti, líder en la margen occidental del movimiento al Fatah encabezado por el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, lanzó su encendida defensa al entrar en el tribunal de Tel Aviv, en lo que se anticipa como un largo juicio que abrazará el drama político del conflicto.
Israel dice tener firmes evidencias de que Barghouti y otros altos jefes palestinos, incluyendo Arafat, son responsables por ataques contra civiles israelíes. La fiscalía acusa a Barghouti de haber solicitado y recibido dinero de Arafat, con el que supuestamente compró armas para los atacantes.
En tanto, el Ejército israelí indicó que había matado a un jefe del brazo armado del movimiento radical islámico Hamas y su cadáver fue encontrado debajo de los escombros de una casa destruida en Tubas (Cisjordania).
Nasser Jarrar, de 44 años, jefe de las Brigadas Ezzedín al Qassam en Jenín fue hallado entre los escombros de la vivienda de un militante del Hamas, Mohammed Abu Mohsén, en Tubas, cerca de Jenín, indicaron fuentes del Hamas.