En la comunidad de El Rosario, corregimiento de El Coco, distrito de Penonomé, la señora Marta Valdés, de 70 años, enfrenta las severas consecuencias del sismo mientras padece problemas de visión y de presión arterial alta.
El terremoto del pasado 9 de octubre provocó profundas rajaduras en las paredes y en una de las vigas principales de la modesta vivienda que Marta heredó de su padre, comprometiendo su estabilidad y haciéndola insegura para habitar.
Previo al movimiento telúrico, las condiciones socioeconómicas del hogar ya eran complejas:
Marta reside junto a sus dos hijos, quienes dependen de trabajos informales u ocasionales para sostener el hogar.
Además, la familia carece del capital necesario para adquirir materiales de construcción y subsanar los daños estructurales.
Sumado a los estragos del sismo, el hogar carece del servicio de energía eléctrica y requiere apoyo de alimentos secos.
Solicitud al Miviot y llamado a la solidaridad
Marta Valdés ya solicitó formalmente al Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) una inspección técnica urgente para determinar la magnitud del riesgo y evaluar si aplica para un programa de asistencia habitacional.
"Solo quiero una oportunidad para salir adelante junto a mis hijos", expresó la adulta mayor, quien señala que, si no es posible acceder a una solución de vivienda nueva, requiere al menos donación de materiales de construcción para que su hermano e hijos ejecuten las reparaciones.
La familia hace un llamado tanto a las autoridades gubernamentales como a la ciudadanía solidaria para recibir asistencia en la comunidad de El Rosario de Penonomé, con el fin de no abandonar el único patrimonio familiar disponible.