Cuatro de los principales líderes de la sublevación militar del domingo en Filipinas fueron entrenados para la lucha antiterrorista por las tropas especiales de Estados Unidos, según indicó ayer una fuente militar.
Estos oficiales siguieron un entrenamiento de tiro de precisión, combates nocturnos y técnicas antiterroristas con fuerzas especiales estadounidenses en el sur del archipiélago el año pasado, indicó un alto responsable militar.
Este entrenamiento formaba parte de la ayuda aportada por el Ejército norteamericano a Filipinas, aliado clave de Washington en la guerra contra el terrorismo. Las nuevas técnicas fueron utilizadas posteriormente en la lucha contra el grupo guerrillero Abu Sayaf en la isla de Basilán.
Según la fuente, los entrenados fueron el capitán Gerard Gambala, del 32 batallón de infantería, el capitán Albert Baloloy, el teniente José Enrio Demetrio Dingle del batallón de Ranger y el teniente Laurence San Juan de la compañía de reacción rápida.
Estos cuatro hombres se encuentran detenidos mientras la justicia instruye la causa contra 296 soldados y oficiales acusados de haber participado en el motín que terminó con una rendición generalizada el domingo.
Entre tanto, las autoridades filipinas presentaron cargos de rebelión contra Ramón Cárdenas, antiguo aliado del presidente Joseph Estrada, por su supuesta implicación en el fallido levantamiento militar del domingo. En una redada, en la vivienda de Cárdenas, la Policía se incautó de armas, munición y material relacionado con el grupo de militares que protagonizó la intentona golpista.
Ramón Cárdenas es, por el momento, el único detenido en relación a la asonada militar, además de los militares implicados, que permanecen bajo custodia de las Fuerzas Armadas.