Los jefes de Estado y de Gobierno árabes inician hoy su XIX cumbre en Riad (Arabia Saudí), centrada en la paz con Israel, pero ensombrecida por las crisis en el Líbano e Irak y el problema por los planes nucleares iraníes.
A la cumbre asisten dos delegaciones separadas de Líbano debido a la crisis política en ese país; una de ellas encabezada por el presidente Emile Lahud, considerado pro sirio por la mayoría parlamentaria en su país.
La otra acompaña al primer ministro Fuad Siniora, acusado de pro occidental por la oposición, liderada por el pro iraní Hizbulá.
En tanto, el presidente iraquí, el kurdo Yalal Talabani, al destacar la necesidad de que "los hermanos comprendan la situación en Irak y se solidaricen con su Gobierno para combatir el terrorismo que no nos amenaza sólo a nosotros".
Libia boicotea la cumbre, cumpliendo así con la declaración hecha a principios de este mes en El Cairo por su ministro de Exteriores, Abderraman Chalgham, que dijo que Trípoli no asistiría "porque los árabes no se ponen de acuerdo entre ellos".
Pero sí acuden el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, para apoyar el plan de paz árabe para Oriente Medio, presentado por Arabia Saudí y aprobado por primera vez por la cumbre árabe de 2002 en Beirut.
También hay que presentar la factura de compra del arma.