Un total de 300 soldados estadounidenses desembarcaron ayer en la isla de Basilan, considerada el baluarte de Abu Sayyaf, para mejorar las infraestructuras del territorio y facilitar la lucha contra el grupo integrista. El dispositivo militar, que llegó desde la base estadounidense de Okinawa, Japón, a bordo del USS German Town, está liderado por el teniente coronel Ryan Hearnsderger.
Hearnsderger indicó que las tropas se dedicarán durante dos meses a rehabilitar las carreteras y puentes de la isla, así como a la construcción de pozos y pistas de aterrizaje. "Esta es nuestra manera de ayudar a acabar con el terrorismo", declaró Hearnsderger. El militar especificó que el tiempo de estancia puede extenderse en función de las prioridades establecidas por las autoridades filipinas y los mandos militares.
Por su parte, Donald Wurster, brigadier general del Ejército de Estados Unidos, señaló: "lo que pretendemos con este grupo es poder movilizar a las fuerzas filipinas en la isla para reaccionar de forma rápida a las amenazas terroristas".