Gran Bretaña informó ayer que enviará unos 1,200 soldados más a Irak para ayudar a estabilizar al país y desplegará refuerzos para reparar la infraestructura.
El envío de nuevos efectivos, que aumentarán la presencia militar británica en Irak en un 10%, se registra después de que documentos filtrados la semana pasada mostraron que el gobierno inglés creía que se necesitaban de forma urgente más tropas para evitar un colapso de la precaria seguridad, en la postguerra de Irak.
"Hay una necesidad inmediata de dos batallones y algunos efectivos especializados adicionales", indicó el secretario de Defensa, Geoff Hoon, en un comunicado escrito al Parlamento.