Deseoso de terminar con el caso del atentado de Lockerbie, el gobierno británico quiere presentar "de manera inminente" un proyecto de resolución frente al Consejo de Seguridad para levantar las sanciones contra Libia, a pesar de ciertas críticas que hablan ya de "un acuerdo comercial".
La reacción del gobierno del primer ministro británico Tony Blair a la carta de Trípoli enviada a las Naciones Unidas el viernes, no se hizo esperar: el régimen de Muamar Kadhafi "aceptó la responsabilidad por esta atrocidad", subrayó ayer un comunicado del número dos del ministerio de Relaciones Exteriores, Denis MacShane, y ésto "marca el regreso de Libia a la comunidad internacional".
"Estamos por lo tanto a favor de que la ONU levante las sanciones", precisó subrayando que Libia también "aceptó girar una suma sustancial a los familiares de las víctimas, además de renunciar al terrorismo y de aceptar cooperar con todas las investigaciones vinculadas al atentado de Lockerbie".
El vaivén diplomático y jurídico que siguió a la explosión del vuelo 103 de la compañía estadounidense Pan Am el 21 de diciembre de 1988 sobre el pueblo escocés de Lockerbie, en la que murieron 270 personas, estaría llegando, al parecer, a su fin.
Entre los familiares de las víctimas las reacciones también están divididas. Muchos recibieron favorablemente el acuerdo sobre las indemnizaciones en el que Libia se comprometió a pagar a los familiares de las víctimas 2,700 millones de dólares (10 millones por víctima), pero algunos critican la actitud. "Intentan comprarnos", declaró a la radio ayer Susan Cohen madre de una de las víctimas estadounidense del atentado de Lockerbie.