Cuatro días después del sismo que dejó nueve muertos y 300 heridos en la ciudad española de Lorca, en Murcia, muchas personas permanecen en los campamentos para los damnificados y otras volvían a sus viviendas, aunque con miedo a las réplicas y al derrumbe de las construcciones afectadas.
Entre la población extranjera, unos dos mil ecuatorianos y otros 500 bolivianos permanecen en los campamentos acondicionados para acoger a las personas que han quedado sin techo, informaron fuentes oficiales de los dos países.
Lorca, un municipio con cerca de 95,000 habitantes, donde residen unos 10,000 ciudadanos de Ecuador y 4,000 de Bolivia, fue sacudida por dos sismos de 4,4 y 5,1 grados de magnitud en la escala abierta de Richter que dejaron también graves daños materiales.
El presidente del gobierno regional murciano, Ramón Luis Valcárcel, pidió a los lorquinos cuyas viviendas han sido declaradas habitables que las ocupen rápidamente para evitar el riesgo de colapsar los tres campamentos habilitados para los damnificados.
Muchos vecinos de la ciudad intentaban regresar a sus casas después de recibir el visto bueno de las autoridades, aunque otros prefieren no hacerlo ante la presencia de grietas en las construcciones.
Fuentes municipales informaron que el 57,76% de los edificios del casco urbano (1,597 de 2,765), mayoritariamente viviendas, fueron declarados habitables por 26 equipos de arquitectos que inspeccionaron la ciudad y marcaron con color amarillo el 28,6% de las construcciones (791), que requieren reparación antes de que puedan ser habitadas. Los técnicos marcaron con color verde las edificaciones que no resultaron afectadas y con rojo las que han sufrido daños graves y no podrán ser ocupadas.