Mediante el análisis de imágenes satelitales Aster, el Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y el Caribe (CATHALAC), revela que el territorio nacional tiene 1,813.38 kilómetros cuadrados de cobertura de bosque de manglar.
Con el proyecto "Diagnóstico del estado de los manglares, su manejo y su relación con la pesquería en Panamá", se busca determinar la situación actual de estos bosques que contribuyen de manera indirecta al crecimiento económico del país, por su alta productividad e importancia en el equilibrio y calidad de vida.
El estudio que abarcó el golfo de San Miguel, en Darién; el golfo de Montijo, en Veraguas, y el golfo de Chiriquí, en Chiriquí, busca contribuir a la conservación y manejo sostenible de estos bosques.
Amenaza.
Noel Trejos, coordinador técnico del proyecto, manifestó que al igual que CATHALAC, la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) y la Fundación NATURA, crearán políticas e instrumentos de manejo sostenibles de los recursos de bosque de manglar para determinar la relación existente entre la pesca y su grado de alteración.
Y es que debido al acelerado desarrollo socioeconómico del país, que demanda cada vez mayor intensidad de productos y servicios de los bosques de manglar, se ha llegado a mermar y deteriorar gravemente sus condiciones.
Trejos señaló que para poder proteger estos ecosistemas, dependerá en gran medida de cómo manejemos en el presente estos recursos, que han brindado beneficios socioeconómicos a la población, como madera para la construcción y fuente de provisión de alimentos que contemplan la dieta básica de subsistencia.
En la actualidad, los manglares continúan brindando estos beneficios, en concepto de pesca industrial, de especies como camarones, pargos, róbalos, arenques, anchovetas, entre otros.
No obstante, existen pequeñas comunidades en Panamá que ven en el manglar una fuente de ingreso donde obtienen su sustento.