
Los disturbios étnicos dejan una convivencia rota en el noreste de la India
Unas cien personas murieron y medio millón resultaron desplazadas por los choques, que entre finales de julio y agosto.
Decenas de miles de desplazados esperan a poder regresar a sus aldeas en Assam pese a que los peores disturbios étnicos de la última década han sembrado un clima de miedo y desconfianza en esta región nororiental de la India.
"Un grupo de rebeldes musulmanes atacó nuestra aldea por la noche y tuvimos que huir. Lo hemos perdido todo", se lamenta a Efe Monica Brahma, una mujer de la etnia local bodo que desde hace casi tres meses vive en un campamento de acogida con sus dos hijos pequeños.
"Ahora tenemos miedo de regresar. Necesitamos más seguridad", afirma la joven, cuya familia regentaba un molino de arroz y tenía una de las mejores casas del pueblo, hasta que ésta fue saqueada y destruida por los vándalos.
Unas cien personas murieron y medio millón resultaron desplazadas por los choques, que entre finales de julio y agosto enfrentaron a los bodos, de aspecto mongoloide y religión hindú o cristiana, con inmigrantes musulmanes procedentes del vecino Bangladesh.
Los que escaparon de la violencia acabaron en alguno de las decenas de campamentos de acogida, como el levantado en el complejo de una escuela de la aldea de Holshi, en el distrito de Kokrajhar, donde Brahma intenta salir al paso junto a otras 2.300 personas.
Múltiples bártulos y ropajes pueblan las habitaciones del centro, en cuyo exterior las mujeres cocinan y limpian, los niños construyen cañas de pescar y los hombres cortan leña para el fuego, conversan bajo la sombra o trabajan para conseguir algo de dinero.