Unas fibras de lino descubiertas en una cueva de la república caucásica de Georgia y que datan de hace más de 34.000 años son las más antiguas utilizadas por el hombre para coser o hacer cuerdas. Las fibras, que son de lino salvaje -éste no empezó a cultivarse hasta el siglo IV a.C -, fueron halladas por casualidad durante un análisis microscópico de muestras de arcilla procedentes de capas de sedimentos del paleolítico superior en la cueva de Dzudzuana.
Los fragmentos de fibra no son apreciables a simple vista.