Datos
- Nombres
- Este año, los nombres elegidos para los huracanes son: Arthur, Bertha, Cristóbal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna, Isaías, Josephine, Kyle, Laura, Marco, Nana, Omar, Paulette, René, Sally, Teddy, Vicky y Wilfred.
- Escepticismo
- Susan Cutter, directora del Instituto de Riesgos y Vulnerabilidad de la Universidad de Carolina del Sur, rechazó la idea de que las tormentas con nombres femeninos sean más devastadoras.
- Análisis
- Para examinar los efectos mortales de los huracanes se usó una escala que califica los nombres de acuerdo con su masculinidad o feminidad. Revisaron la tasa de mortandad por huracanes desde 1950 y notaron que en general las tormentas más mortíferas eran las de nombres femeninos.
Los huracanes con nombre de mujer son más destructivos, porque la población no los toma tan en serio como los que llevan nombre de varón, sostiene un estudio publicado ayer en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Los investigadores de la Universidad de Illinois y de la Universidad del estado de Arizona han llegado a esta conclusión analizado los datos del impacto que han tenido los huracanes bautizados con nombre de mujer durante seis décadas, de 1950 a 2012.
Entre los 47 huracanes más destructivos de esos años, sin contar Katrina y Audrey, los huracanes de nombre femenino causaron 45 muertes, frente a las 23 que dejaron los de nombre masculino.
Cuando la gente se imagina un huracán femenino es menos probable que busque refugio. El estudio muestra un sexismo implícito que influye en nuestras decisiones, esgrime una de las autoras del estudio, la profesora de la Universidad de Illinois Sharon Shavitt.
Los estereotipos que evidencia el estudio son sutiles y no necesariamente hostiles hacia la mujer. Quizá reflejan que la mujer es percibida como más cálida y menos agresiva que el hombre, añadió.
Estudios
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores efectuaron seis experimentos con series de preguntas dirigidas a entre 100 y 346 personas.
La gran mayoría de los que participaron en la investigación consideraron que un hipotético huracán con nombre de varón sería más destructivo que uno con nombre de mujer.
Otro de los ejercicios reveló que el género del nombre del huracán influye en cómo se prepara la población para un huracán: “Lo toman más en serio cuando se llama ‘Charley’ que cuando se trata de ‘Eloise’, y cambiar el nombre de uno al otro puede triplicar el número de muertos”, indica el estudio.
Los huracanes han recibido nombres de personas desde 1950. Al principio todos tenían nombre de mujer, hasta 1979, cuando se introdujeron los de hombre.
Aunque se considera que usar nombres de personas para los huracanes es más claro, esta práctica también topa con estereotipos de género que pueden tener consecuencias mortales, argumenta el estudio.
Los políticos deberían considerar cambiar este sistema para reducir los errores en la percepción del peligro y asegurar una preparación adecuada, añade.
Sin embargo, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos defiende que la clave no es el nombre, sino más bien seguir las medidas de prevención.
“Tanto si el nombre es Sam como Samantha, el impacto del huracán debe ser tomado en serio”, dijo el portavoz del Centro Nacional de Huracanes de EE.UU., Dennis Feltgen.