ACTIVIDADES ADICIONALES
- El alto líder de la Iglesia católica se reunió con las autoridades políticas y los líderes religiosos de los 18 credos que conviven en el Líbano.
- Tras esos encuentros, el papa defendió en una alocución la libertad religiosa como un derecho fundamental.
- Mantuvo encuentros con dirigentes cristianos, como el patriarca Bechara Rai.
Muchos de los jóvenes asistentes al encuentro con el papa Benedicto XVI en la sede del patriarcado maronita en el Líbano alabaron el mensaje de convivencia y reconciliación del santo padre.
El ambiente de alegría era total en la plaza del patriarcado en Bkerké, donde unas 20 mil personas, procedentes no solo del Líbano, sino también de Siria, Egipto, Chipre y los territorios palestinos, entre otros, no quisieron perderse el encuentro con el santo padre.

Los participantes bailaron, cantaron y no pararon de gritar: “¡Benedicto XVI, te queremos!”, en varios idiomas, durante las casi dos horas que duró el encuentro, titulado “Mi paz os la doy”.
La catarsis colectiva se desató con la llegada del sumo pontífice pasadas las 6:00 de la tarde hora local, a bordo del papamóvil, que se acomodó en un escenario montado para la ocasión con una imagen gigante de la Virgen.

Durante su discurso, Joseph Ratzinger hizo un llamamiento para que musulmanes y cristianos se unan contra las guerras y la violencia en Siria y en Oriente Medio, y pidió a los jóvenes que no emigren a otras regiones.
Uno de los asistentes, Amer, de nacionalidad siria, explicó que fue expresamente desde Damasco para ver al santo padre.
“Considero que lo que dijo el papa nos empuja aún más a que no abandonemos nuestra patria. Nos ha traído una esperanza muy grande”, señaló el joven de unos 20 años, quien se mostró contento de que el papa mencionara expresamente a Siria en su alocución.
De la misma opinión era Tarek, un refugiado sirio residente en el Líbano desde hace tres meses: “Nos dio el mensaje de que debemos tener más apego a nuestra tierra y no abandonarla nunca”, afirmó el joven, que participó en el encuentro con un grupo de unos 120 compatriotas.
Durante el acto, se leyeron extractos del Nuevo Testamento en varios idiomas, e incluso se recitó en árabe una parte del Evangelio de Juan.
El encuentro con los jóvenes transcurrió en medio de un intenso despliegue de seguridad.