¿Acabar con el cáncer de un pinchazo? Una idea prometedora, pero irreal por el momento.
Hace tiempo que los investigadores tratan de buscar vacunas capaces de reforzar el sistema inmune para que las defensas sean capaces de acabar con las células tumorales; sin embargo, muchas de estas terapias habían fracasado hasta la fecha.
Dos vacunas presentadas esta semana en el congreso anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) podrían acabar con esta lista de decepciones.
Nada menos que ocho años han tardado los creadores de una de las terapias en obtener los resultados que estos días se han dado a conocer en una de las sesiones plenarias del Congreso.
Se trata de una vacuna personalizada, fabricada a partir de las propias células tumorales de pacientes con un tipo de tumor hematológico: el linfoma folicular.
Stephen Schuster, de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.), ha explicado en rueda de prensa que las células se obtienen primero de una biopsia de los ganglios del paciente y después se someten a un proceso industrial (aunque personalizado) que dura alrededor de tres meses.
La vacuna, bautizada como BiovaxID, está diseñada para atacar específicamente una proteína que hay en la superficie de las células malignas del linfoma, pero no en las sanas. Además, para reforzar la respuesta inmune del organismo, se administra en combinación con un factor de crecimiento.
Preguntado por el coste que tendría fabricar esta terapia, que requiere tomar una muestra de cada paciente para su elaboración, Schuster ha reconocido que lo desconoce, y ha reconocido que habrá que aprender a utilizar todavía la terapia antes de hablar de un uso industrial a gran escala (dosis, pauta de administración, con qué quimioterapia puede combinarse mejor...).
Retrasar las recaídas.
La vacuna, que fue probada en un grupo de 177 pacientes, logró retrasar a los 44 meses la aparición de recaídas en pacientes en remisión (una fase de estabilidad del linfoma), frente a los sólo 30 meses de quienes recibieron una vacuna inocua como placebo. Como explica Schuster, "con esta vacuna le enseñamos al sistema inmune a recocer y combatir las células del linforma folicular y retrasamos el tiempo que la enfermedad tarda en recaer".
Ante las críticas de quienes le han planteado que la terapia no logra mejorar la supervivencia global de los pacientes, Schuster ha insistido en que los avances en oncología se logran paso a paso; y ha recordado que el linfoma molecular es una enfermedad de mal pronóstico caracterizada por las recaídas frecuentes.