Un perro amistoso puede hacer que la gente mayor se sienta menos aislada, y aparentemente, no es muy distinto, si la cola que se mueve pertenece a un can cibernético o a uno de verdad.
Investigadores de la Universidad de Saint Louis en Missouri compararon un perro de 16 kilos llamado 'Sparky' con AIBO, un perro robot de apariencia poco natural, para ver como respondían los residentes de tres asilos de ancianos estadounidenses.
"Lo mas sorprendente es que funcionaron casi de manera igual, en términos de aliviar la soledad y hacer que los residentes desarrollaran lazos de apego", explicó el doctor William Banks, profesor de medicina geriátrica y autor del estudio, publicado en 'Journal of the American Medical Directors Association'.
Banks asegura que las mascotas han demostrado ser capaces de aliviar el sentimiento de aislamiento de las personas mayores.
"Realmente reducen la soledad de manera considerable", expresó.
Debido a la avanzada edad, muchos ancianos son demasiado débiles para cuidar a una mascota o tuvieron que renunciar a sus propios animales cuando ingresaron al asilo.
"Ellos echan mucho de menos ese lazo afectivo", comenta Banks, por lo que decidieron estudiar si un can falso puede ofrecer algo de consuelo.
Tres grupos.
Los investigadores estudiaron a 38 residentes de asilos, a los que dividieron en tres grupos. Uno tuvo visitas regulares de la mascota de Banks, 'Sparky' ('Chispita'); otro recibió visitas del robot "AIBO", fabricado por Sony, que usa algunos algoritmos de inteligencia artificial para interactuar con su medioambiente y expresar emociones.
El tercer grupo no recibió visitas de ningún perro.
Banks cuenta que, en un principio, estaba seguro de que 'Sparky' tenía ventaja. Pero, para su sorpresa, ambos perros proporcionaron prácticamente el mismo consuelo tras siete semanas de visitas.
Aunque la fabricación de AIBO fue interrumpida, se cree que robots similares pueden ofrecer compañía a la gente mayor y cuidar a su dueño.