Pagar para hacer el amor es probablemente una práctica más antigua que propia la raza humana, según un estudio .
Tras observar por 20 meses a unos 50 macacos de cola larga en Kalimantan Tengah, en Indonesia, Michael Gumert, de la Universidad Tecnológica Nanyang en Singapur, constató que las hembras se apareaban de media 1,5 veces por hora, pero que esta frecuencia subía a 3,5 veces por hora si acababan de hacerse despiojar.
Las leyes del mercado también influían en el valor de esta peculiar transacción. Si había varias hembras en el área, el precio bajaba drásticamente, es decir, un macho podía 'comprar' a una hembra por 8 minutos de despioje.