Son una especie que ha surgido con fuerza en las grandes urbes norteamericanas, especialmente en Nueva York, y que ha hecho que las ventas de artículos infantiles crezca un 5.2% en 2005, hasta alcanzar los 8.000 millones de dólares.
El espíritu "mamá del yoga" lo encarnan madres jóvenes de clase media y alta que no necesariamente practican el yoga pero sí que cuidan su físico y apariencia y desean que también sus hijos estén a la última, cueste lo que cueste.
"Buscan productos de última moda, alta tecnología y la máxima calidad, para que les duren varias generaciones, aunque con un alto grado de nostalgia", según explica Don Montuori, editor de Packaged Facts, compañía de investigación de mercados.
"Las mujeres cada vez esperan más para tener hijos, así que, cuando se deciden, disponen de mayores ingresos que gastarse en ellos", aseguró Miriam Arond, edi tora jefe de Child Magazine, de Gannett News Services.
Las últimas estadísticas del Centro de Control de Enfermedades de los EU revelan un crecimiento entre las de edades comprendidas entre los 35 y los 45.
Con esta perspectiva, las "mamás del yoga" están dispuestas a gastar en sus retoños, a los que, según Arond, "consideran una extensión de sí mismas".
"No es extraño pagar 150 dólares por unos vaqueros para niño, 1, 000 por una silla alta o 2, 000 por un cochecito tapizado de cuero.
En la concurrida joyería Tiffany, de la Quinta Avenida se pueden encontrar una línea de regalos dedicados a los más pequeños, entre los que destaca un sonajero de plata valorado en 225 dólares.
Según Packaged Facts, esta industria crecerá durante hasta los 9, 500 millones de dólares en 2010.