El presidente electo de Georgia, Mijail Sakashvili, inició ayer los actos de investidura con un juramento al pie del sepulcro de David el Constructor, rey que en el siglo XII unificó el país, y la bendición del Patriarca georgiano.
La ceremonia, que Georgia vivió por primera vez, tuvo por escenario el monasterio medieval de Guelati, situado a 230 kilómetros de Tiflis en las afueras de la segunda ciudad del país, Kutaisi.
El juramento del nuevo presidente de Georgia al pie del sepulcro de David IV El Constructor, que quedó en la historia como el rey de la dinastía Bagrationi que unificó Georgia y la libró de las permanentes invasiones extranjeras, es simbólico para un país que desde hace un decenio perdió todo control sobre dos regiones separatistas.
Abjasia en el Oeste, a orillas del Mar Negro, y Osetia del Sur en el Norte, en la frontera con Rusia, están decididas a no renunciar a su independencia que consiguieron con apoyo directo ruso en sangrientas guerras de principios de la década del 90.
En los últimos dos años la mayoría de la población tanto de Abjasia como de Osetia del Sur obtuvo la ciudadanía de Rusia y las autoridades de ambas repúblicas separatistas no ocultan su deseo de unirse a Rusia.
Adzharia, en el suroeste de la costa del Mar Negro y fronteriza con Turquía, ha elevado su autonomía a niveles próximos a la independencia.
En cuanto a la presencia extranjera, Georgia procura, hasta ahora infructuosamente, librarse de las dos bases militares rusas que quedaron en su territorio desde tiempos soviéticos, una en Adzharia, y otra en Dzhavajetia, de población principalmente armenia y otro foco potencial de separatismo.
Saakashvili ya obtuvo su primer éxito al conseguir que Adzharia renunciara a su decisión de boicotear las elecciones presidenciales y contó para ello con el apoyo de Estados Unidos.
Sus declaraciones dejan clara la línea política que pretende seguir: un permanente balance entre Estados Unidos, país donde hizo su carrera y hacia el cual no oculta sus simpatías, y Rusia, el gran vecino del norte que desde siglos y hasta el día de hoy desempeñó un papel decisivo en la historia de Georgia.
"Georgia quiere ser amiga de Rusia", declara Saakashvili, y ya anunció que su primera visita extranjera será a Moscú. Resulta simbólico que por primera vez las dos potencias estarán representadas a igual nivel en la ceremonia de investidura de hoy, con el secretario de Estado, Colin Powell por parte de Estados Unidos y el ministro de Asuntos Exteriores, Igor Ivanov por Rusia.
"Mi principal objetivo en la presidencia será recuperar la integridad territorial de Georgia", juró Saakashvili, e instó a Abjasia a "un enérgico diálogo pacífico" y a "la ONU y especialmente a Rusia", a desempeñar un "papel constructivo en el arreglo del conflicto".