En cifras
- 54 heridos permanecen ingresados en distintos hospitales, de ellos nueve están en estado crítico.
- 79 homicidios y una pluralidad de delitos de lesiones están imputados al maquinista.
Tres señales acústicas que anuncian zonas de velocidad limitada sonaron los dos minutos previos al accidente en la cabina del conductor del tren que descarriló en España, en el que murieron 79 personas.
El análisis policial de las cajas negras del tren hizo una minuciosa reconstrucción de los momentos previos a la tragedia del 24 de julio en Santiago de Compostela y reveló que el impacto del tren se produjo a 179 kilómetros por hora, más del doble de la velocidad permitida en el tramo del siniestro, y no a 153 como se dijo.
Dos minutos antes del descarrilamiento, el maquinista recibió la llamada del interventor de la compañía Renfe que viajaba en el mismo tren, en el vagón número tres. Unos 30 segundos después de iniciar la conversación, una baliza mandó a la cabina del conductor la primera señal acústica, que alerta la proximidad de una curva pronunciada de velocidad reducida a 80 kilómetros por hora.
Pero el maquinista Francisco José Garzón mantuvo la velocidad en 199 kilómetros por hora. El diálogo con el interventor se prolongó durante 1 minuto y 40 segundos y finalizó 11 segundos antes del accidente.
A 1.4 kilómetro de la curva del descarrilamiento, otro aviso acústico en cabina indicó que se aproximaba a un tramo limitado a 80 kilómetros por hora, pero el tren circulaba a 195. Cuatro segundos después, advirtiendo que no iba a pasar la curva, Garzón activó el freno de emergencia. Pero ya era demasiado tarde.