Varios miles de opositores tomaron las calles de esta capital ayer en una nueva prueba de fuerza frente al gobierno del presidente, Hugo Chávez que se ha visto debilitado por una severa crisis política y económica que se agudizó luego del fallido golpe de Estado de abril.
La marcha opositora, convocada para conmemorar los enfrentamientos entre opositores y oficialistas del pasado 11 de abril, en los que murieron 17 personas, transcurrió en medio de un tenso ambiente generado por los insistentes rumores de descontento en la fuerza armada, y las declaraciones de miembros del gobierno que han reconocido la existencia de grupos interesados en una nueva intentona golpista.
Bajo las consignas “marchemos por una salida democrática e institucional y ni un muerto más”, miles de manifestantes salieron ayer a protestar contra Chávez, y exigir la renuncia de las autoridades de la Fiscalía General, el Defensor del Pueblo y la Contraloría General.
Entre banderas nacionales, cacerolas y cornetas los manifestantes, pertenecientes a más de 12 organizaciones civiles y partidos políticos opositores, recorrieron algunas de las principales avenidas de Caracas hasta el centro de la ciudad.
El país lo tiene muy mal este presidente dijo Magaly Villasmil, una ama de casa de 53 años, y agregó que “yo estaré marchando hasta morir porque yo lo voy a sacar”.
Necesitamos protestar contra un gobierno que está llevado a una feroz quiebra económica a este país, y contra un gobierno asesino que masacró a los venezolanos el 11 de abril, declaró el dirigente opositor Leonardo Carvajal al justificar la realización de la marcha.
Unos 1,200 policías y 200 bomberos fueron apostados en varios puntos de la ciudad para garantizar el orden público.
A diferencia de otras marchas, el oficialismo decidió esta vez no salir a las calles de Caracas a medirse con la oposición. Algunos analistas han considerado la medida como un acto de sensatez.