El presidente de Haití, Michel Martelly, se despidió de sus compatriotas, tras concluir ayer su mandato, y llamó a la unidad para superar las dificultades que enfrenta la nación, sumida en una crisis electoral que ha impedido elegir en las urnas a un nuevo jefe de Estado.
"Hoy (ayer) es un día difícil, pero tenemos que unirnos para enfrentar las dificultades. Somos un pueblo valiente, un pueblo que tiene honor y una historia importante para el mundo", dijo el saliente presidente en su última comparecencia ante el Congreso Nacional (bicameral), que deberá nombrar ahora un gobierno provisional.
En su mensaje, Martelly invitó a los haitianos a dejar a un lado el camino de la violencia "porque la violencia no ayuda en nada".
El gobernante saliente agradeció a los haitianos haberle dado la oportunidad de dirigirlos desde el 14 de mayo de 2011.
"Es un trabajo muy difícil, serví con honor y estoy contento de mi trabajo", dijo, y agregó que la labor para cambiar la nación "no es fácil", pero tiene que continuar "con determinación por un mejor futuro".
"En mis cinco años di todo para ayudar a mi país a desarrollarse y entrar a la modernidad", aseguró.
"Desde el terremoto (de enero de 2010) quería servir a mi país; cinco años después, estoy listo para comparecer ante el tribunal de la historia", subrayó.
"Tenemos que luchar contra la demagogia y el espíritu de violencia", indicó, al tiempo que afirmó que no se irá del país.
Por último, agradeció a su familia y a sus amigos por ayudarle "en los momentos más difíciles".