La pobreza, la falta de educación y los intrincados procedimientos administrativos son algunos de los motivos que los expertos atribuyen a este fenómeno que alcanza a la mayoría de los menores indonesios, según datos del Ministerio de la Mujer y la Infancia.
Unicef Indonesia calcula que la mitad de los menores de cinco años no está registrada, una realidad que eleva el riesgo de que esos seres sean explotados y multiplica las posibilidades de falsificación de identidades.
Los miles de niños que vagan por las calles de las mayores ciudades de este archipiélago asiático, en el que habitan 240 millones de personas, desconocen los peligros a los que se exponen en su vida al margen de la ley.
Incluso los que gozan de una familia sobreviven indefensos a los posibles abusos o la explotación.