Un fuerte terremoto mató a 1,394 personas, la gran mayoría de ellas en Nepal, al sacudir una franja de cuatro países, derrumbando casas, arrasando con templos centenarios y provocando avalanchas en el Everest. Es el peor terremoto que sacude Nepal, una nación pobre del sur de Asia, en más de 80 años.
Las autoridades confirmaron hasta ahora unos 1,130 decesos en Nepal, donde es casi seguro que el número de muertos aumente. Otras 34 personas murieron en India, 12 en Tíbet y dos en Bangladesh. Dos ciudadanos chinos murieron en la frontera entre Nepal y China.

El sismo de magnitud 7.8 grados ocurrió antes del mediodía y se sintió más en la capital nepalí, así como en el Valle de Katmandú, densamente poblado.
Una réplica de magnitud 6.6 sacudió la zona una hora más tarde. Réplicas menores continuaron creando tensión en la región durante horas. Decenas de personas heridas estaban siendo llevadas al hospital principal en el centro de Katmandú.

Pushpa Das, un obrero, salió corriendo de su vivienda cuando sintió el primer sismo, pero una pared colapsó y le lesionó un brazo.
“Me asusté mucho. La tierra se movía... Estoy esperando tratamiento pero el personal (del hospital) está abrumado”, dijo, mientras sostenía con cuidado su brazo derecho con la mano izquierda. Mientras hablaba, decenas de personas llegaron con heridas, la mayoría causadas por ladrillos al caer.
El terremoto también remeció varias ciudades del norte de India y se sintió en lugares tan distantes como Lahore, en Pakistán; Lhasa, en el Tíbet y Bangladesh. Tras el terremoto, el aeropuerto internacional de Katmandú fue cerrado.
Aunque la extensión de los daños y la gravedad del desastre aún estaban por determinarse, es probable que el desastre ponga a prueba los recursos de Nepal, conocido sobre todo por el Everest, la montaña más alta del mundo. La economía del país, un Estado con 27.8 millones de habitantes, depende mucho del turismo, en especial del senderismo y la escalada en el Himalaya.