En el siglo XX aumentó notablemente el número de idiomas en peligro de extinción y entre ellos se encuentran la mayor parte de las lenguas indígenas de Latinoamérica, aseguró Nikolaus Himmelmann, del Instituto de Lingüística de la Universidad alemana de Münster.
Las declaraciones coinciden con el Día Europeo de las Lenguas con el que que la Unión Europea quiere animar a sus ciudadanos aprender idiomas, así como a crear una mayor conciencia sobre la necesidad de proteger la diversidad lingüística.
En América Latina hay muchas lenguas en peligro. Todas las que hablan los índigenas de la Amazonia, por ejemplo. Puede decirse que están en peligro todas menos el guaraní, señaló el experto.
Cada año, unos 50 idiomas de todo el mundo sufren una grave situación de peligro o acaban por desaparecer, agregó. Pese a que es un proceso normal, lo cierto es que la situación se ha agravado claramente a lo largo del siglo XX.
El experto explicó que las lenguas suelen necesitar tres generaciones para extinguirse por completo. Así, la primera generación, por ejemplo, habla dos idiomas pero tranmite a su descendencia sólo uno de ellos. Los hijos dominan esa lengua mientras que la segunda sólo la entienden, no la hablan. Cuando llega a la tercera generación, ese segundo idioma ya ha muerto.
En Europa existen unos 200 idiomas, una cifra muy pequeña si se la compara con los cerca de 6.500 que existen en todo el mundo. Eso se debe a que en los siglos XVIII y XIX, la mayoría de las naciones europeas establecieron un idioma único nacional, indicó Himmelmann.
Pese a que muchos idiomas acabaron perdiéndose como consecuencia de ello, lo cierto es que también aparecieron otros nuevos, como es el caso del inglés: los habitantes de Tasmania, en Australia, no se entenderían probablemente con los del norte de Inglaterra, apuntó Himmelmann.
Para que las lenguas minoritarias no acaben perdiéndose en el olvido, el experto intenta, desde su presidencia de la Sociedad alemana para las Lenguas Amenazadas (GBS), fomentar su aprendizaje y conservación.
Los idiomas que más se encuentran en peligro son los suramericanos, es especial los de Bolivia y Brasil.