Ali Abdalá Saleh, que murió a manos de rebeldes hutíes, se pasó los últimos cinco años de su vida buscando alianzas que le permitieran mantener sus opciones a recuperar el poder que perdió en 2012, como consecuencia de las protestas surgidas en 2011 al calor de la Primavera Árabe.
Antiguo enemigo de los hutíes, a quienes combatió durante su largo mandato presidencial (1990-2012), Saleh perdió la vida a manos de rebeldes que le dispararon en un puesto de control cuando intentaba huir de Saná, después de que este fin de semana decidiera romper la alianza que le unía a los hutíes desde 2014.
Nacido en 1942 en la población de Bait al Ahmar, Saleh, militar de profesión desde 1958, mostró sus aspiraciones políticas en junio de 1974, cuando participó en el golpe de Estado incruento que derrocó al Consejo de la República presidido por Kadi Abdul Rahman al Iryani.
A partir de ese momento, su carrera despegaría.