El ultimátum de Washington a Irak y la perspectiva de una guerra al margen de Naciones Unidas suscitó el rechazo de una mayoría de gobiernos en América Latina, aunque Colombia, Bolivia y cuatro países de Centroamérica respaldaron un ataque.
Las dos economías más grandes de la región, México y Brasil, secundadas por Chile, Argentina, Venezuela, Ecuador y Cuba, insistieron en la necesidad de buscar una salida diplomática. Colombia, Bolivia, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá expresaron, aunque de forma moderada, su respaldo a Washington, señalando preocupación por el incumplimiento de Irak a las decisiones de la ONU.
Los presidentes de Chile, Ricardo Lagos, y México, Vicente Fox, cuyos gobiernos integran el Consejo de Seguridad de la ONU, lamentaron que Estados Unidos haya escogido el "camino de la guerra" respecto a Irak.
El "uso de la fuerza" debe ser el último recurso, dijo el líder mexicano Vicente Fox al manifestar sus discrepancias con los "procedimientos" de Washington. Lagos por su parte dijo que buena parte del fracaso diplomático se debe a la incapacidad del Consejo de Seguridad para acordar una solución.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que "hasta el último momento debemos luchar por la solución pacífica y, en cualquier caso, juntar esfuerzos para defender el sistema multilateral y la Carta de la ONU", declaró Lula. Colombia, que recibe una ayuda significativa de Estados Unidos para su lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, apoyó en una declaración la decisión de Washington.
Por su parte, el presidente de Francia, Jacques Chirac, encabezó a los líderes mundiales que acusaron a EU de usar de forma temeraria el enorme poder que ha disfrutado desde la Guerra Fría y de ignorar la voluntad de la ONU de una manera que podría causar inestabilidad global.
Sin embargo, si Hussein utiliza armas químicas o biológicas contra las fuerzas estadounidenses, la postura de Francia "cambiará completamente", dijo el embajador francés en EU, Jean-David Levitte.
Mientras tanto, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, le comunicó a Bush, en una conversación telefónica, su pesar por el ultimátum. El canciller alemán, Gerhard Schoeder, reafirmó: "cuando estamos en vísperas de una guerra", que la "dimensión de la amenaza que representa Irak" no justifica una agresión militar que costará muchas vidas.