El secretario de Justicia de Estados Unidos, Alberto Gonzales, dijo que las opiniones de su "número dos", Paul McNulty, quien dimitió contaron a la hora de decidir los ocho fiscales que fueron despedidos a finales de 2006.
"Las recomendaciones" acerca de quien se podía prescindir "reflejaban las opiniones" del subsecretario", subrayó Gonzales, quien por otro lado dijo que McNulty era su hombre de confianza.
"El sabía más que nadie sobre las cualificaciones y la experiencia de la comunidad de fiscales de Estados Unidos y él los aprobó", agregó.
Los comentarios de Gonzales, hechos durante un desayuno organizado hoy por el Club Nacional de Prensa, llegan menos de un día después de que McNulty dimitiera en relación con el escándalo por los despidos de los ocho fiscales federales, que ha abierto una seria crisis política entre el Congreso y la Casa Blanca.
Los despidos se produjeron en diciembre y el escándalo surgió cuando se empezó a saber que funcionarios del Departamento de Justicia y de la Casa Blanca planearon con detalle su salida.
Antes del inicio del encuentro, los efectivos de seguridad del evento tuvieron que desalojar a cinco mujeres que gritaron para exigir la dimisión de Gonzales.
Con McNulty son tres las bajas que el escándalo se ha cobrado en el Departamento de Justicia.