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Menos sexo en el Barrio Rojo

Autoridades quieren reconvertir los inmuebles donde las mujeres se exhiben en viviendas y locales.


L as luces de las vitrinas del Barrio Rojo de Ámsterdam ya no brillan como antes. El alcalde Job Cohen ha emprendido una ofensiva para trasformar la imagen de este vecindario donde conviven, al amparo de la ley, prostitutas, comerciantes de artículos eróticos y vendedores de marihuana y drogas ecológicas como hongos alucinógenos.

"Queremos quebrar la infraestructura criminal existente y rescatar la parte más antigua de la ciudad, dándole un nuevo brillo, una nueva presentación", dijo Pierre van Rossum, director del Proyecto 1012, bautizado así por ser el código postal del vecindario.

"Esto significa menos burdeles y vitrinas, menos coffee shops y smart shops, menos hoteles de mala muerte y tiendas eróticas, y menos comercios que degradan la imagen como las tiendas de baratijas y de comida rápida", explicó.

 

El saldo de la ofensiva emprendida durante el primer semestre del año es el cierre de 65 de las 475 vitrinas registradas en Ámsterdam y donde ofrecen las "sexoservidoras" sus servicios a los transeúntes.

Los inmuebles fueron comprados por la Alcaldía y, en lo que decide qué hacer con ellos, los ha prestado a jóvenes diseñadores que ahora exhiben maniquíes con ropa de moda.

"Pero no nos vamos a detener aquí, es tan sólo el comienzo de un trabajo que durará años y que posiblemente costará unos 1,000 millones de euros", sostuvo el funcionario.

 

¿Por qué ahora? Pierre van Rossum afirma que la ofensiva está inspirada en la determinación de erradicar la delincuencia organizada que opera en la zona y que se dedica al tráfico ilícito de drogas y personas y al lavado de dinero.

Y el calendario de acción está basado en que muchos de los propietarios de los inmuebles, como Charles Geerts, mejor conocido como el "Rey del Barrio Rojo", y la familia israelí Barazani, han llegado a la edad de la jubilación.

La Alcaldía teme que, de no comprar las propiedades de los "barones de la zona", lo harán los clanes criminales de Rusia y los Balcanes, con lo cual perderían para siempre el control.

 

Ventanitas en peligro.
A pesar de que la Alcaldía insiste en que sólo quiere mejorar la imagen, en De Wallen, como es conocido el barrio, están convencidos de que las autoridades tienen una doble agenda: combatir la delincuencia y al mismo tiempo convertirlo en un vecindario yuppie.

"¡Ya basta! ¡Ya fue suficiente!", rezan los cartelones que reparte en la zona Jean Broers, líder de la Plataforma 1012, la cual agrupa a prostitutas, comerciantes y vecinos.

 

La periodista del diario Het Parool, Corrie Verkerk, quien habita en el corazón del "distrito rojo", dice que están seriamente preocupados de que impongan boutiques de moda y cafeterías para yuppies y que los actuales comercios emigren.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América