Investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) de México desarrollan una “biorrefinería” que busca transformar la basura orgánica en hidrógeno, gas natural y sustratos útiles para la industria en un mismo proceso.
Esta iniciativa busca emular lo que sucede en una refinería tradicional: obtener diferentes productos de una misma materia, en este caso la basura, explicó Carlos Ecamilla, estudiante de doctorado del Departamento de Biotecnología del Cinvestav, quien encabeza la investigación.
Ese proceso permite “por un lado extraer lo más que se pueda del mismo residuo orgánico y por el otro eliminarlo al máximo”, ya que “si al desecho lo sometes a un primer, segundo y tercer proceso, el residuo va siendo cada vez menor”, dijo.
El científico, que desarrolla su proyecto desde hace cuatro años, indicó que ya existen varios países que producen hidrógeno y metano de la basura, pero lo hacen por separado.
La novedad de la investigación mexicana radica en usar la misma materia prima y en generar en un mismo proceso hidrógeno, metano y enzimas.
Las enzimas son sustratos no tóxicos utilizados por la industria en diversos procesos, como “el blanqueamiento del papel, y para clarificar los jugos de frutas, o remover las impurezas de estos, como son los gajos de la pulpa”, destacó.
El investigador Escamilla indicó que con el gas metano obtenido de la basura se podría hacer funcionar desde un microbús hasta la estufa o el calentador de una casa, generando menos contaminación de CO2 (dióxido de carbono).