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México debate una nueva estrategia contra los carteles

Un sector considera que es poco probable que haya cambios sustanciales en la forma de enfrentar la violencia que genera el ilícito comercio de las drogas.


¿Qué hacer contra el narcotráfico? En medio de lo que se considera la mayor crisis de violencia en el país en los últimos 80 años, México debate esta semana la estrategia para combatir a los carteles de narcotráfico que han causado la muerte a más de 28,000 personas, según cifras oficiales.

Por primera vez desde que asumió el poder, el presidente Felipe Calderón lanzó en estos últimos días un “diálogo nacional” con líderes políticos de oposición, gobernadores, ministros de la Corte Suprema, académicos y figuras religiosas para analizar el problema de inseguridad en el país.

Analistas dicen que la convocatoria es un reconocimiento implícito de que la estrategia gubernamental no ha funcionado y el mismo Calderón dijo que está dispuesto a modificarla.

Pero cuando ya han tenido lugar las principales sesiones de este diálogo nacional, y tras horas y horas de intercambios de puntos de vista, muchos en México creen que es poco probable que haya virajes importantes en la forma de enfrentar el negocio del narcotráfico y la violencia que genera.

“Lo que busca Calderón es mayor consenso para compartir los costos de la estrategia, que han sido muy elevados para la sociedad”, afirmó José Antonio Crespo, académico del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Lluvia de críticas.
Esos costos, más que nada, se miden en víctimas. No sólo de miembros de las fuerzas de seguridad que mueren en enfrentamientos con el crimen organizado; también de los propios miembros de los carteles e incluso del creciente número de víctimas civiles inocentes que quedan atrapadas en tiroteos y otros hechos violentos.

 

Y para muchos, ese costo no “justifica” resultados: según datos del Gobierno de Estados Unidos, el tráfico de drogas desde México a su país se mantiene en niveles similares a años anteriores.

Organizaciones civiles han criticado el combate militar contra los carteles de narcotráfico planteado por Calderón, que -según ellas- no atiende otras causas de la violencia, como la adicción a las drogas, el desempleo, o la falta de oportunidades de desarrollo para los jóvenes de las áreas donde los carteles tienen más presencia.

Según funcionarios locales, el hecho de que existan jóvenes que por sólo $45 por semana se transforman en asesinos a sueldo para los carteles en lugares como Ciudad Juárez demuestra que el problema del narco tiene una fuerte raíz social.

 

Además, las críticas a Calderón también tienen tinte político: líderes de la oposición aseguran que se usa la estrategia de seguridad con fines electorales.

Citan como ejemplo lo ocurrido en 2009, cuando varios alcaldes de Michoacán, fueron detenidos por presuntos vínculos con la banda conocida como La Familia.

Y pese a esta lluvia de críticas, el presidente Calderón ha dicho que es “impensable” replegar a las fuerzas de seguridad y detener la lucha contra el narcotráfico.

 

Buenas cuentas.
A pesar de la aparente disposición del Gobierno a revisar la estrategia de seguridad, analistas insisten que no hay señales claras de un cambio importante en el corto plazo.

“No hay una señal clara de que habrá cambios. Es una reacción tardía e insuficiente ante la crisis”, manifestó Erubiel Tirado, investigador de la Universidad Iberoamericana.

Más allá de críticas, lo cierto es que los encuentros con sectores sociales y políticos resultaron positivos para Calderón.

Y es que el Presidente obtuvo el apoyo de todos los gobernadores, incluso de los más críticos como Humberto Moreira, de Coahuila.

“Cerrar las diferencias, esforzarnos más, dejar en el pasado todo. Jalemos (empujemos) parejo”, dijo el mandatario en un llamado a la unidad política en un país que se pregunta al unísono qué rumbo tomar ante uno de sus mayores desafíos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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