E l nuevo Gobierno de Honduras, presidido por Roberto Micheletti, ha comenzado con serios tropiezos al recibir un fuerte rechazo por parte de la comunidad internacional, que ha condenado enérgicamente el golpe de Estado ocurrido el domingo y ha lanzado un único mensaje: la restauración inmediata del orden constitucional y la restitución de Manuel Zelaya como único mandatario reconocido de esa nación centroamericana.
Por ello, Micheletti, quien hasta el domingo era el presidente del Congreso hondureño, ha anunciado el lanzamiento de una campaña de reconocimiento exterior de su mandato. "No se ha roto el orden constitucional, hemos hecho lo que manda la ley", insistió Micheletti en declaraciones a los periodistas ante la condena mundial que ha suscitado el derrocamiento de Zelaya y su posterior expulsión a Costa Rica.
Benevolencia.
Por otro lado, el presidente interino de Honduras, Roberto Micheletti, dijo ayer que el Ejército de su país fue "benévolo" con el depuesto Manuel Zelaya, al permitirle salir del país porque en realidad debería estar en prisión por los "delitos cometidos", e insistió en que lo suyo "no fue un golpe de Estado".
"El Ejército más bien creo, fue benevolente al permitir que el ex presidente (Manuel Zelaya), saliera del país, cuando en realidad tenía que haber entrado a las cárceles nacionales por los delitos cometidos en diferentes circunstancias", expresó Micheletti.
Así lo aseguró en una entrevista con Radio Caracol de Colombia, en la que además indicó que "sólo Dios sabe qué puede hacer un ciudadano con la conducta del señor (Hugo) Chávez", quien amenazó con derrocarlo para restituir en el poder a su aliado Zelaya.
Sobre el Presidente venezolano, agregó que se resistía a creer que el mundo aceptara injerencias en "situaciones que son internas de Honduras" y reclamó la "autodeterminación de los pueblos", la que, enfatizó, "hay que respetar".