El nuevo Gobierno de Honduras, que preside Roberto Micheletti, le dio un plazo de 72 horas a toda la misión diplomática de Venezuela en Tegucigalpa para que abandone el país, informó la viceministra hondureña de Exteriores, Martha Lorena Alvarado.
La diplomática informó que la disposición obedece a que Venezuela “ha hecho amenazas a Honduras”, y que incluso haría el “uso de fuerzas” y “se ha entrometido en los asuntos exclusivos de Honduras”.
Venezuela también “ha irrespetado nuestra soberanía”, expresó Alvarado, quien además señaló que el plazo de las 72 horas comenzó a correr a las 12.00 hora local de ayer.
El primer secretario de la embajada de Venezuela en Tegucigalpa, Ariel Vargas, confirmó escuetamente que “en efecto, el Gobierno de facto nos notificó que debemos salir del país”.
Agregó que en la delegación venezolana solamente hay dos funcionarios diplomáticos y que informó al Gobierno de su país sobre la decisión de las nuevas autoridades hondureñas.
“Ya he enviado esa información a Caracas y estoy esperando instrucciones”, expresó Vargas.
La nueva vicecanciller hondureña manifestó que de manera respetuosa se le ha solicitado a la embajada de Venezuela “el retiro de todo su personal diplomático, administrativo, técnico y de servicio”, y que “tienen un plazo de 72 horas para hacerlo”.
Añadió que Honduras está haciendo lo mismo con el personal de su embajada en Caracas.
Regreso.
El derrocado presidente Manuel Zelaya anunció su retorno a Honduras “a partir de hoy”.
Zelaya señaló que llegará por “cualquiera de los puntos fronterizos que tiene Honduras con Guatemala, El Salvador o Nicaragua” a partir de hoy, cuando vence el plazo de 72 horas que pidió el mandatario de Costa Rica, Óscar Arias, para hallar una salida a la crisis.
En declaraciones al diario argentino La Nación desde la Embajada hondureña en Managua, el depuesto gobernante vaticinó una entrada en Tegucigalpa “apoteósica”, tras asegurar que la “guerra civil ya comenzó en Honduras”.
“Sólo Dios puede impedir mi regreso. Y le puedo asegurar que Dios no está con los golpistas; está de nuestro lado”, aseveró Zelaya, quien si bien admitió que “siempre queda una ventana abierta” para una salida negociada, sostuvo que “el Gobierno de facto no va a ceder”.
Apoyo.
En relación al papel que EE.UU. tiene en esta crisis, dijo sentirse “muy satisfecho”, al considerar que el mandatario Barack Obama ha sido “muy congruente en su posición de condena al golpe y de apoyo al presidente legítimamente elegido en las urnas”.
Dicho apoyo no ha sido tan bien recibido por algunas voces republicanas, entre ellas la legisladora Ileana Ros Lehtinen, quien dijo estar “sumamente preocupada” por el respaldo de la Casa Blanca a Zelaya y el rechazo a otras instituciones del Estado.